Curriculum Vitae

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David Moscoso - Featured Artist
David Moscoso is a remarkable young painter based in the small university city of Ambato deep in the Ecuadorian Andes. The city enjoys a spectacularly precarious location surrounded by high volcanic peaks, one of which is actively spewing out ash filled smoke to this day.
In 1947, the area was devastated by an earthquake which killed thousands of its residents and destroyed virtually every building in the city including the city’s cathedral. 10 years later, a new cathedral was built to replace the one lost and in 2006-2007, a major renovation of the new cathedral’s interior was commissioned.
  David MoscosoDavid Moscoso     Cathedral DomePainting the Cathdral Dome    
         
It was for this project that artist, David Moscoso was chosen to paint. A local marketing graduate who decided to turn his back on his chosen academic subject in order to pursue his love for painting, he was only 32 when he was selected to paint the interior of the dome. A dome which is 20 metres in diameter and 60 metres above the church’s floor. The commission also included the painting of the curved wall behind the altar and 2 four metre diameter circular canvases which hang high on the interior walls alongside the stained glass windows.  
With a single mindedness that sets him apart from many others, David worked at developing both his own style and techniques. Much of his work combines a profound devotion to the natural environment in which he lives and a deep religious faith. The two elements are inextricably linked in his work, a fact which has brought him controversy as well as commendation.
As a young man, David was deeply influenced by the work of Frederick Church which he saw during a study visit to the USA.  However as a self-motivated student and a thinker, David has learnt from many of the old masters in developing his own very unique style.
Scaffolding               Dome & Scaffolding     
Painting the interior dome of the cathedral was a monumental undertaking, as witnessed in the photos. Overcoming the difficulties presented by the complex scaffolding required, David worked against the clock spending entire days balanced precariously while painting against a tight time schedule. The dimensions and proportions are difficult to appreciate without seeing them in situ. The challenges posed by the curved walls of the dome, the need to keep in mind that the viewer would be seeing it from 60 metres below, not to mention the effect of the light which enters through a ring of vertical windows in the upper apex of the cupola. The sheer physical challenges of the project made this a superhuman effort even without consideration of the artistic dimension.
In the course of the painting, David fielded the misgivings of both the Bishop and the architect with regard to the use of such bright vibrant colour and his portrayal of the local volcanoes in the work. He stood firmly by his conviction and succeeded in winning over the doubters through a combination of reasoned argument and sheer brilliance of execution. When you stand beneath the dome and look at the finished work, you cannot fail to be awestruck by its combination of power and sensitivity.   
Cathedral       Full Dome      
 
Once the dome was finished, David moved on to the alter wall, working against ever increasing time pressure to meet the deadline set. As he applied the final brushstrokes towards the end of January 2007, he received a call that his sister was about to give birth. His work was complete and the happy coincidence of the arrival of his niece presented the opportunity to name that particular work after her. Paula will become immortal in the town of Ambato.
David Moscoso: Captando el espíritu de las montañas
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Texto: Manuela Botero

El joven pintor ambateño que trabaja en los murales de la restaurada Catedral de Ambato, dice que haber estudiado publicidad y mercadotecnia ha sido muy útil para su verdadera pasión: el arte.



David Moscoso es un ambateño de 32 años que en pleno siglo XXI le apuesta al paisajismo del siglo XIX y se declara abiertamente un 'romántico contemporáneo'. Por ello, su última gran obra, los murales de la Catedral de Ambato que serán inaugurados en mayo próximo, llevan impreso el sello telúrico de los Andes ecuatorianos.

Cuenta que cuando lo contactó el obispo Germán Pavón para encargarle que pintara la cúpula central de la Catedral que tiene un área aproximada a los 200 m2, le dijo: "solamente quiero un cielo". Sin embargo, él, impulsado por la atracción que siempre han ejercido sobre su obra las montañas, desobedeció y encontró en la Biblia un salmo que le sirvió para justificar su trabajo ante el Obispo. Según recuerda, el Salmo reza: "Búscame en las montañas que allá es donde moro".

Para Moscoso las montañas son una especie de intermediario entre la expresión de la espiritualidad y la fuerza física de la tierra. Por ello explica que en el trabajo que realiza de forma autodidacta hace 18 años nunca se ven casas, ni personajes locales: "ves que los seres humanos somos tan efímeros... En cambio el Chimborazo, el mismo que vio Bolívar, ha estado allí miles de años", precisa.

Con el argumento anterior también se defiende de quienes consideran que hacer paisajismo en pleno siglo XXI es retroceder en el tiempo y subraya la importancia de dominar la técnica y los materiales. Considera que "los estudiantes de hoy en día solo se dedican a generar conceptos e ideas y no saben cómo materializarlos".

Por eso agradece la enseñanza de humildad que recibió de Ricardo Sartori, quien fuera el pintor oficial del Papa. Cuando Moscoso tenía la impetuosa edad de 16 años este llegó a Ambato para pintar murales en una congregación religiosa.

"Yo ya pintaba paisajes para esa época, le mostré mis obras y él me ofreció dejarme ver cómo aplicaba el color en las noches. Luego me pidió que llevara lápiz y papel y en vez de dejarme trabajar con él, me puso a pintar toda la secuencia de la Capilla Sixtina que tenía en un libro. En ese entonces no me di cuenta que era la mejor enseñanza que había recibido en toda mi vida", dice.

Familia artística
Por esos giros impredecibles que dan la vida y las personas, el adolescente un poco ensimismado que veía las montañas a lo lejos y sentía la imperiosa necesidad de dirigirse hacia ellas en bicicleta y que pasaba largas horas en un museo contemplando la obra de su coterráneo Luis A. Martínez (paisajista y escritor del siglo XIX), decidió súbitamente estudiar Publicidad y Mercadeo, y fue el mejor egresado de su promoción.

No, en este caso esta decisión no obedeció a una imposición familiar pues su padre, Enrique Moscoso, también pintaba, y su madre, Delia Estupiñán, se dedicaba al dibujo y llevaba periódicamente a su hijo a visitar los museos de Quito. Además, desde la secundaria contrataron a Teresa Ochoa Fabre para que sea su profesora de pintura.

"Me di cuenta que en la Escuela de Artes no iba a aprender lo que yo quería que era dominar la técnica. En cambio, mi formación me ha permitido encontrar el equilibrio entre el arte y la necesidad de insertarme en un mercado de consumidores. Para mercadear la obra me desdoblo y me convierto en un publicista", explica Moscoso quien afirma que actualmente tiene agentes que mercadean sus cuadros en Miami, Nueva York y Alemania, y además tiene una página web en inglés (www.davidmoscoso.8m.com).

Como él mismo dice, aplica su "vena de mercadotecnista" para ponerse proyectos puntuales (fue él quien pintó el cuerpo desnudo de la presentadora de televisión María Mercedes Cuesta para la revista Caras)  y administrar su talento de la mejor manera.

Esto se expresa en la apretada agenda de su creación: para mayo deberán estar concluidos los dos murales que  actualmente realiza en los ingresos a la Catedral con  miras a su inauguración oficial, durante la cual también presentará un video sobre el proceso de elaboración de los murales de la cúpula que le implicaron permanecer durante un mes de 8 a.m. a 5 o 6 p.m. sobre unos andamios a 60 metros del suelo.

La ropa que usó, así como las brochas y los tubos vacíos de pintura acrílica que utilizó, también serán expuestos.

Inspiración
Además un hecho muy importante para el Ecuador y tras el cual ha estado también la mano de David, se ha programado para el mismo mes. Se trata de una exposición de pintura paisajística para la cual la Embajada de Estados Unidos está gestionando traer la copia de las obras originales que el destacado  norteamericano Frederick Edwin Church -máximo representante de la Escuela del Río Hudson del siglo XIX-  pintó inspirado en los Andes ecuatorianos.

Esta exposición que se planea realizar en la Casa de la Cultura de Ambato, también incluirá una muestra de destacados paisajistas ecuatorianos del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

Church es precisamente uno de los grandes referentes que motivó a David en su opción por la pintura paisajística, dado que a sus 24 años cuando viajó a los Estados Unidos invitado por la Fundación Internacional Compañeros de las Américas tuvo la oportunidad de ver su obra en el Museo Metropolitano de Nueva York.

"Ahora es un ecuatoriano el que lleva nuestros Andes a Estados Unidos", dice Moscoso quien ha expuesto en varias galerías estadounidenses y cuenta con orgullo que dos de sus obras se encuentran en las colecciones del Louisville Visual Art Association en Kentucky y la otra en The Reynolda House en Carolina del Norte, debido al decidido apoyo que ha recibido de la importante coleccionista Barbara B. Millhouse.

Su próxima meta está en Alemania, a donde fue invitado por el Comerse Bank a presentar su obra en cuatro ciudades. Esto implica que para octubre tendría que tener listos 80 cuadros, pero esto a él no lo angustia, "ya las tengo planificadas", dice y continúa contándonos sobre otros proyectos.


Al vivir en una ciudad que está completamente rodeada de volcanes obviamente surge esa influencia de lo telúrico que determina tu forma de verte a ti mismo, a la vida y a los demás. Siempre veía las montañas a lo lejos y sentía la necesidad de ir hacia ellas, de alcanzarlas.
Hoy trato de captar su espíritu porque las siento vivas pero también las siento enfermas. Los volcanes están activos, la tierra nos está mandando mensajes de que busca renovarse".
David Moscoso

Dear Friends:

How lucky I am, to be able to introduce you to this Ecuadorian talent of painting, and I say I am lucky, due to the friendship of two great friends who have granted me this privilege, just for having been an explorer of the Llanganati Mountains, one of the favorite themes of this painter.

To be able to try to go through this exhibition in words, "Church’s Track" we have to go back to the origin of landscaping in Ecuador, which was created with the presence of Frederick Edwin Church, an American painter pertaining to the Hudson River School, which for most art critics is the first school coherent with the American art. This school involves the late luminists and romantics. This could be defined as a style of painting landscapes, characterized by the effects of the light that creates a poetic atmosphere through the use of an ethereal perspective. Church comes, for the first time to Ecuador in 1853, at the age of 27 and remains forever impressed by our natural landscapes, to the point that his works of art taken from the Andean geography will become the symbols of the Hudson River School. Mountains like Cayambe, Cotopaxi and "The Heart of the Andes" where the Chimborazo mountain appears as the background; along with the "Niagara," these are his most famous works of art that today rest in the Metropolitan Museum in New York and in Chicago. At the same time in Ecuador, some of our landscapers appear inspired mostly by Humbolt’s and Bonpland’s natural current. Rafael Troya, Joaquín Pinto, Honorato Vásquez and Juan Leon Mera Iturralde and Luis A. Martínez from the city of Ambato highlight neatly among this current.

To share the sensations of the landscape that covers David’s study and that of Luis A. Martínez, I am going to explain some more about the precursor of the Andinista Art and Literature, Luis A. Martínez, who belonged to a very distinguished family of scientists and artists from Ambato. His father Augusto, was a Theodore Wolf’s pupil, his sons Luis Alfredo and Nicolas Guillermo, practiced andinismo, which served to capture in black and white the extraordinary collection of photography of the Ecuadorian Serranía, which is now in the Historic Archives of the Central Bank of Ecuador in Quito. Luis Alfredo Martínez, mostly known as a writer, impacts us with his social novel "A la Costa" which narrates the real dramatization of the exodus of the Indian farming population from the highlands to the coast. Thanks to Martinez, who was the Secretary of Public Instruction in the government of President Leonidas Plaza, the Quito’s School of Arts was re-founded in 1904. But Martinez will astonish us with his paintings of Andean landscapes such as: "Soledad Eterna," "Flanco Norte del Chimborazo," "Chimborazo desde el Occidente," "Paisaje Interiorano," from which the author declares himself self-taught.

With this heritage and sharing the same land, an alchemy phenomenon is produced from which another self-taught artist flourishes, engaged with his thematic. With the rigueur of the purged technique, with the investigation of the secrets of nature, with the capacity only great observers can synthesize, record and remember; and, with the power of the light in those veils and transparencies that create that magical atmosphere, that transform the natural patrimony into cultural patrimony. But, I am no one to introduce you to David Moscoso, lets make Mr. Clinton C. Crocker, representative of New Jersey’s Governor for the education area and Council to New Jersey’s Museum. Here is what he has to say:

"David Moscoso is one of the most important and talented Ecuadorian artists, whom very soon the world will get to know. His work of art will be, one day, exhibited<